El próximo 23 de julio de 2026, el cementerio viejo de ses Figueretes en Ibiza acogerá la inauguración de un columbario dedicado a preservar la memoria de las víctimas de la Guerra Civil y la Dictadura franquista. El espacio albergará los restos de Bartomeu Costa Serra, Josep Vidal Ramón, Mariano Castelló Castelló y otras 14 víctimas aún sin identificar, cuyos restos fueron localizados durante las excavaciones del Plan de Fosas impulsado por el Govern balear.
Este acto de dignificación cierra un proceso de ocho años de trabajo arqueológico y genético que comenzó en 2018, cuando se iniciaron las primeras excavaciones en el cementerio de Ibiza bajo el marco de la Ley balear de Fosas de 2016. Dicha normativa establece los mecanismos institucionales para la búsqueda, documentación e identificación de víctimas del conflicto armado y la represión posterior.
Noventa años de silencio roto
Bartomeu Costa Serra, conocido como Bartomeu Miquel, fue fusilado el 18 de octubre de 1936. Su certificado de defunción, registrado seis años después, solo indicaba que murió por causa de «la guerra». Durante nueve décadas, su historia permaneció silenciada, como tantas otras en las Pitiusas, donde hablar del conflicto siguió siendo un tema incómodo.
Fue su bisnieto, Rafel, quien redescubrió su historia al leer el libro Els Morts, de José Miguel Romero, que documenta las víctimas de la Guerra Civil en Ibiza y Formentera entre 1936 y 1945. A partir de ese hallazgo, la familia —descendientes directos de Bartomeu— proporcionó muestras de ADN que permitieron identificar sus restos en la tercera fase del Plan de Fosas.
Pepita y Toni Costa, nietos del fusilado, explican que en su familia apenas se hablaba del abuelo. «Sabíamos que había muerto pero en esa época, desde que yo era niña, todo esto era silencio», recuerda Pepita. La falta de información llevó incluso a la familia a especular si Bartomeu pudo haber sido detenido en lugar de su hijo Vicent, quien desapareció sin dejar rastro en las mismas fechas.
Un balance aún incompleto
Además de los tres hombres identificados mediante ADN, se localizaron restos de otros 14 individuos con signos evidentes de fusilamiento, pero sin posibilidad de extracción genética para su identificación. Estos restos también serán depositados en el nuevo columbario, que funcionará como punto permanente de memoria histórica en la isla.
Según Luis Ruiz, presidente del Fòrum per sa Memòria de Eivissa i Formentera, el número de desaparecidos documentados en Ibiza asciende a un centenar. Aproximadamente una veintena de familias ha aportado muestras de ADN hasta la fecha, pero la tarea de identificación sigue siendo compleja debido al estado de conservación de los restos y las condiciones del terreno.
El futuro de nuevas excavaciones dependerá del informe que elabore la Sociedad de Ciencias Aranzadi, encargada de las exhumaciones. Los especialistas deberán evaluar si la humedad, el suelo y el estado de los huesos hallados permiten continuar con la extracción e identificación de ADN en futuras fases.
Un espacio permanente de recuerdo
El columbario inaugurado en el cementerio viejo de Ibiza se presenta como un espacio de dignificación, reparación y homenaje para todas las víctimas de la Guerra Civil y la Dictadura en las Pitiusas. Está concebido como un punto permanente de memoria al que familiares y ciudadanía puedan acudir para rendir tributo.
La ceremonia del 23 de julio contará con la presencia de autoridades, entidades sociales y familiares de las víctimas. Los restos de Bartomeu Costa Serra, por voluntad de su familia, quedarán junto a los de las víctimas anónimas, en un lugar accesible para el recuerdo colectivo.
Todos los estudios de Memoria Democrática y Fosas realizados en Baleares pueden consultarse en la sección web del Govern balear, como parte del esfuerzo institucional por recuperar la memoria histórica de las islas.
Fuente: Nou Diari · Esta información ha sido elaborada por la redacción de Novabalear con apoyo de herramientas editoriales automatizadas.
