El fabricante aeronáutico estadounidense Boeing ha confirmado que no podrá iniciar el desarrollo de un nuevo avión que reemplace al 737 hasta 2030, debido a las restricciones financieras que atraviesa la compañía tras la crisis desencadenada por los accidentes del modelo Max.
Prioridad: estabilizar las finanzas y certificar modelos pendientes
Kelly Ortberg, máximo ejecutivo de Boeing, ha explicado durante su participación en la feria aeronáutica de Farnborough, en las afueras de Londres, que la empresa está centrada en «poner las finanzas en orden», un proceso que, según admitió, requerirá varios años. El directivo reconoció el interés del grupo por avanzar en el desarrollo de un sucesor del 737, cuya base de diseño ha quedado obsoleta, pero descartó contar con recursos suficientes antes de la próxima década.
En la actualidad, el foco de Boeing está puesto en obtener la certificación de tres modelos cuyo lanzamiento lleva años de retraso: el 737-7 y el 737-10 —las versiones más pequeña y más grande de la gama Max— y el 777-9, avión de largo radio que debía haber entrado en servicio hace tiempo. Estas demoras afectan directamente a aerolíneas que operan en el mercado español, incluidas aquellas con fuerte presencia en Baleares, donde Iberia es la aerolínea más problemática del primer semestre de 2026 según datos recientes del sector.
Airbus ya trabaja en el reemplazo del A320
Mientras Boeing aplaza su programa, su rival europeo Airbus ya ha puesto en marcha el desarrollo del sucesor del A320, la familia de aviones de pasillo único que domina el mercado europeo. El lanzamiento de un nuevo avión comercial supone una inversión de miles de millones de euros, un desembolso que Boeing no puede permitirse en su situación actual de tesorería.
La crisis financiera del fabricante estadounidense se originó tras los dos accidentes fatales del 737 Max en 2018 y 2019, que provocaron la paralización mundial de la flota, indemnizaciones millonarias, pérdida de pedidos y un deterioro severo de su imagen corporativa.
Menor demanda de renovación de flotas
Ortberg también destacó un cambio en el mercado: la demanda de aviones nuevos ha disminuido considerablemente en comparación con hace un año. Según el ejecutivo, las tensiones geopolíticas derivadas del conflicto en el Golfo Pérsico y la volatilidad en los mercados internacionales han frenado el apetito de las aerolíneas por renovar sus flotas a corto plazo. Este enfriamiento reduce la presión inmediata sobre Boeing para acelerar el desarrollo de un nuevo modelo, aunque también limita su capacidad de generar ingresos por ventas futuras.
Impacto en la industria aérea española
El aplazamiento del programa tiene consecuencias para el mercado español y, en particular, para las rutas que conectan la península con Baleares, uno de los corredores aéreos más transitados de Europa. Las aerolíneas que operan en este mercado dependen en gran medida de aviones de pasillo único como el 737 y el A320. La falta de alternativas modernas y eficientes por parte de Boeing puede reforzar el dominio de Airbus en la región, al tiempo que retrasa la renovación de flotas más antiguas y menos eficientes en consumo de combustible.
Además, la incertidumbre sobre los plazos de entrega de los modelos pendientes de certificación genera problemas de planificación para compañías que ya han comprometido pedidos, afectando su capacidad para responder a la demanda turística en temporada alta, especialmente en destinos insulares como Mallorca, Menorca, Ibiza y Formentera.
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