El aeropuerto de Oslo Gardermoen, principal terminal aérea de la capital noruega, permanecerá cerrado durante cinco horas este domingo debido a un paro de controladores aéreos que afecta también a otras ciudades del país escandinavo. La medida obliga a cancelar decenas de vuelos en plena temporada alta de verano.
Cierre de cinco horas en la capital
El paro programado mantendrá inoperativo el aeropuerto de Oslo entre las 6:30 y las 11:30 horas de este domingo. Los controladores han anunciado que únicamente admitirán vuelos con urgencias médicas o servicios militares durante ese periodo, dejando fuera toda la operación comercial regular.
La protesta, que involucra a apenas doce controladores, resulta suficiente para paralizar por completo las operaciones en la terminal más importante de Noruega. La empresa pública Avinor, responsable del control aéreo en el país, ya ha comunicado a las aerolíneas los servicios que no podrán atenderse, permitiendo así que los pasaferos estén informados con antelación.
Norwegian y SAS, principales afectadas
Las dos compañías aéreas que soportarán el mayor impacto de las cancelaciones son Norwegian y su filial, junto con SAS. Ambas operadoras concentran la mayor parte del tráfico en Oslo Gardermoen y deberán reorganizar sus programaciones para absorber las interrupciones.
Un conflicto sin visos de solución
El mediador en conflictos laborales, Mats Ruland, ha reconocido públicamente que la distancia entre las partes es tan grande que actualmente no considera viable la mediación. Esta declaración refleja el estancamiento de las negociaciones entre los controladores y la empresa que gestiona el servicio.
Fin de semana de paros a nivel nacional
El cierre de Oslo no es un hecho aislado. Desde el viernes, los aeropuertos noruegos vienen sufriendo paros escalonados que ya han afectado a Bergen el primer día del fin de semana. Además de la capital y Bergen, las instalaciones de Stavanger y el centro de control integrado de Røyken también registrarán alteraciones en su funcionamiento normal.
La protesta, aunque limitada en número de participantes, demuestra la capacidad de paralización que conserva un puñado de trabajadores en posiciones críticas de la infraestructura aeroportuaria. Las fechas elegidas, en pleno mes de agosto, maximizan el impacto sobre el tráfico turístico y de negocios.
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