El sector turístico de Cantabria ha experimentado un notable retroceso en su percepción social durante el primer semestre del año, según el Barómetro de Percepción Turística elaborado por la consultora LLYC. El índice de reputación descendió de 8,1 a 6,8 puntos sobre diez, un deterioro vinculado principalmente a la creciente tensión por el acceso a la vivienda en la región.
Este descenso refleja una preocupación extendida en destinos turísticos españoles, donde la presión inmobiliaria se combina con cambios en el mercado hotelero y las dinámicas de oferta y demanda del sector.
Evolución del índice y volumen de conversación
Durante el segundo trimestre de 2026, LLYC monitorizó 4.711 mensajes publicados en redes sociales, foros y medios digitales sobre el turismo en Cantabria, un 11,6% menos que en el trimestre anterior. El 83,5% de estos mensajes se originaron dentro de la propia comunidad autónoma.
La nota de 6,8 sitúa a Cantabria como la séptima región española con mejor percepción turística, 0,3 puntos más que hace un año pero 0,9 puntos menos respecto al cuarto trimestre de 2025. En cuanto al sentimiento, el 49% de los mensajes fue positivo, el 29% negativo y el 22% neutral.
Temáticas que impulsan la reputación positiva
Entre los aspectos que mejoran la imagen del turismo cántabro destacan la promoción internacional y las nuevas conexiones aéreas, así como las iniciativas de turismo sostenible e inteligente en Santander. La inversión pública en infraestructuras turísticas también generó mensajes favorables.
Municipios como Comillas y San Vicente de la Barquera fueron citados como ejemplos de actuaciones ligadas a planes de sostenibilidad: mejoras en paseos marítimos, aparcamientos, oficinas de turismo y actuaciones urbanas. También se anunciaron financiaciones para la nueva oficina de turismo de Argóños y la mejora de accesos al Faro de Cabo Mayor, uno de los enclaves más visitados.
Según LLYC, estos proyectos construyen una narrativa de «destino en renovación» donde la inversión pública aterriza en equipamientos concretos que benefician tanto a residentes como a visitantes.
Crisis de vivienda y rechazo a proyectos polémicos
La principal temática negativa del trimestre fue la asociación directa entre crecimiento turístico y deterioro del acceso a la vivienda. Numerosos mensajes denunciaron la proliferación de pisos turísticos, la conversión de edificios en alojamientos para visitantes y el desplazamiento de residentes, especialmente jóvenes.
Comillas, Santander y otros municipios fueron señalados como ejemplos de presión inmobiliaria, con referencias a subidas de precios, pérdida de vecinos y barrios cada vez más orientados al visitante. Este fenómeno conecta con los problemas estructurales que enfrentan otros destinos turísticos de alta presión.
Otro foco de críticas fue el modelo territorial asociado al turismo. El Plan de Ordenación del Territorio (PROT) fue descrito por voces críticas como la normalización de un «resort turístico», mientras que proyectos concretos como la piscina de olas de surf o la tramitación de alojamientos en suelo rústico fueron presentados como ejemplos de masificación e incoherencia.
El informe señala que la oposición y movimientos sociales denunciaron la falta de agua, el carácter privado de algunas iniciativas y el riesgo de repetir inversiones ruinosas. En la conversación pública, el turismo dejó de verse únicamente como actividad económica para convertirse en un conflicto sobre uso del suelo, paisaje y futuro territorial de Cantabria.
Rechazo a tasas turísticas y críticas a la gestión
Otras temáticas negativas incluyeron el rechazo a la tasa turística, señales de inestabilidad en la gestión del sector y cuestionamientos al modelo urbanístico vinculado al turismo. Además, la llegada de cruceros a Santander generó mensajes sobre presión turística y saturación.
La conversación refleja una polarización creciente en torno al modelo turístico regional, un debate que también afecta a otros destinos españoles que deben decidir qué tipo de turismo quieren.
Fuente: Hosteltur · Esta información ha sido elaborada por la redacción de Novabalear con apoyo de herramientas editoriales automatizadas.
