La mejora de la convivencia entre visitantes y residentes exige una mejor distribución de la demanda turística, preparar al viajero antes de su llegada y reforzar la coordinación entre empresas y administraciones públicas. Así lo afirma Abraham Martín, director global de Marketing de Pangea Travel Store y miembro del Comité de Expertos del Overbooking Gran Canaria & Hosteltur Summit 2026, que se celebrará el próximo 17 de septiembre en Las Palmas.
Martín sostiene que uno de los principales desafíos de la gestión turística actual es conciliar las expectativas de dos grupos con necesidades distintas: los viajeros, cada vez más exigentes, y los residentes, que perciben crecientes presiones sobre su entorno. «El mayor reto es la empatía: entender cuáles son las necesidades de ambas partes», señala.
Definir el perfil de turista compatible con cada territorio
La concentración de visitantes en determinados enclaves ha situado la saturación turística en el centro del debate público, especialmente en destinos insulares y costeros. Ante este escenario, similar a las protestas organizadas en Ibiza por vecinos, el responsable de Pangea considera necesario que cada territorio defina qué perfil de demanda resulta compatible con su modelo turístico y su capacidad de acogida.
«Hay determinadas zonas en las que hay una masificación tremenda y hay determinados tipos de turista que no favorecen a que el destino sea atractivo y sostenible. Como destino turístico, tienes la obligación de decidir qué tipo de turismo quieres», explica Martín.
Redistribuir flujos en lugar de cerrar puertas
Gestionar la demanda no implica necesariamente dejar de comercializar los destinos más consolidados. Martín apunta a otra vía: redistribuir los flujos turísticos dentro del mismo territorio y ofrecer alternativas menos conocidas. «Hay destinos que ya están muy masificados, pero que son lo suficientemente grandes y atractivos como para descubrir nuevas zonas que además ofrecen un alto grado de interés», asegura.
Esta estrategia puede complementarse con una mayor distribución de los viajes a lo largo del año. Pangea, por ejemplo, promueve en sus campañas las ventajas de viajar fuera de temporada alta, no solo por el precio, sino también por las condiciones climáticas, la menor saturación y la posibilidad de acceder con mayor facilidad a determinados atractivos turísticos.
Coordinación público-privada como clave
Para que estas medidas tengan impacto real, Martín considera imprescindible que la estrategia comercial de las empresas turísticas esté en sintonía con la gestión del destino. Esa coordinación permitiría orientar al cliente hacia otras fechas y lugares, así como facilitarle, antes de iniciar el viaje, información sobre las pautas de comportamiento adecuadas en el destino.
Agencias de viajes como herramienta educativa
El responsable de marketing de Pangea defiende que el papel de las agencias en este escenario va más allá de reservar vuelos, alojamiento o actividades. Los asesores de viajes son «una gran herramienta de enamoramiento y de educación para los turistas», ya que pueden acercar al cliente a la idiosincrasia, las normas y las particularidades del destino antes de su llegada, favoreciendo así una relación más consciente y respetuosa con el territorio.
En el caso de Pangea, especialmente orientada a viajes de larga distancia, la compañía también busca identificar alternativas más sostenibles y colaborar con organizaciones locales con el objetivo de que una parte del valor generado por el turismo permanezca en los territorios visitados.
Según plantea Abraham Martín, las agencias y empresas del sector deben tener un rol activo en la gestión de los flujos: no solo a través de los productos que comercializan, sino también mediante la selección de destinos y temporadas, la información previa que recibe el viajero y la coordinación con las estrategias de las administraciones y los propios destinos.
Fuente: Hosteltur · Esta información ha sido elaborada por la redacción de Novabalear con apoyo de herramientas editoriales automatizadas.
