Ibiza se ha convertido en la única isla de Baleares donde el fondeo ilegal sobre praderas de posidonia no solo no retrocede, sino que empeora de forma alarmante. Los datos del Servicio de Vigilancia de la Posidonia del Institut Balear de la Natura (IBANAT) revelan que la isla pitiusa duplicó los casos de fondeo inadecuado entre 2024 y 2025, pasando de 1.719 a 3.468 infracciones detectadas en apenas doce meses.
Esta tendencia contrasta radicalmente con la evolución positiva en Mallorca, Menorca y Formentera, donde los fondeos irregulares han caído hasta mínimos históricos. Mientras la media balear se sitúa en un 6,4 % —uno de los valores más bajos desde el arranque del servicio—, Ibiza alcanzó un 21,3 % de fondeos inadecuados en 2025, triplicando el promedio del archipiélago.
Presión náutica creciente sin infraestructura suficiente
El informe Mar Balear subraya que la presencia de embarcaciones recreativas en el litoral balear va en aumento, especialmente durante la temporada alta, aunque todavía se desconoce con exactitud cuántas embarcaciones navegan y fondean en las costas de las islas. El fondeo mediante cadenas, cabos, anclas o muertos representa una amenaza directa para la Posidonia oceanica, especie protegida a escala europea, nacional y autonómica tanto por su valor intrínseco como por el ecosistema marino que conforma.
Ibiza presenta además otro dato revelador: pese a contar con el menor número de boyas de amarre de bajo impacto ecológico del archipiélago (39, frente a las 115 de Mallorca), destina el 21 % de sus amarres a embarcaciones de gran eslora, superiores a 15 y 20 metros. Es decir, menos infraestructura de fondeo controlado y, proporcionalmente, mayor presión de grandes yates. Esta dinámica tiene implicaciones tanto ambientales como económicas para un sector náutico balear que factura centenares de millones al año. Algunas empresas del sector turístico ya promueven iniciativas para la restauración de posidonia, aunque la escala de los daños crece más rápido que las medidas de mitigación.
Mallorca, Menorca y Formentera reducen las infracciones a mínimos
El contraste con el resto de islas es notable. En 2025, el IBANAT operó con 19 embarcaciones que realizaron cerca de 181.500 actuaciones informativas y de vigilancia en todo el litoral balear. Gracias a esta labor, Mallorca registró un 6,4 % de fondeos inadecuados, Menorca un 5,3 % y Formentera tan solo un 2,2 %, el dato más bajo de toda la serie histórica en la isla menor. La máxima de fondeo irregular en Baleares se alcanzó en 2018, con un 17,3 %; desde entonces la cifra general ha caído de forma sostenida, salvo en Ibiza, donde el porcentaje del 21,3 % se aproxima al récord insular de 2018 (26,4 %).
Infraestructura de boyas y gestión de residuos marinos
Ports IB gestionó en 2025 ocho campos de boyas de bajo impacto ecológico en toda Baleares. Mallorca lidera con tres campos y 115 boyas, seguida de Menorca (94), Cabrera (90) y Formentera (88). Ibiza cierra la tabla con un único campo y 39 boyas, insuficientes para absorber la creciente demanda náutica estival.
Por otra parte, la recogida de residuos flotantes en el mar balear ha caído de más de 200 toneladas anuales entre 2004 y 2010 a apenas 28 toneladas en 2024, en paralelo a la reducción de la flota del Centro de Coordinación de Limpieza del Litoral, que pasó de 40 a 22-23 embarcaciones desde 2021. El plástico sigue siendo el principal residuo recogido, con cerca del 40 % del total.
Ciencia ciudadana y áreas marinas protegidas
La plataforma Observadores del Mar ha validado más de 24.000 observaciones en España desde 2000, una de cada tres en aguas baleares. Entre 2020 y 2025, el 80 % de las registradas en Baleares se localizan en áreas marinas protegidas, lo que subraya la importancia de estos espacios para la conservación marina y la monitorización científica participativa.
El capítulo completo del Informe Mar Balear puede consultarse en www.informemarbalear.org. Los datos ponen de relieve la necesidad urgente de reforzar la vigilancia y ampliar la infraestructura de fondeo ecológico en Ibiza, si se quiere frenar el deterioro de un activo natural del que depende buena parte del atractivo turístico y la salud ambiental del archipiélago.
Fuente: Nou Diari · Esta información ha sido elaborada por la redacción de Novabalear con apoyo de herramientas editoriales automatizadas.
