La demanda colectiva presentada contra Booking ante el Tribunal de Distrito de Ámsterdam ha alcanzado ya los 10.783 establecimientos hoteleros adheridos, una cifra que sigue creciendo antes de que expire el plazo oficial de inscripción. El proceso judicial, iniciado el pasado 30 de enero, busca una indemnización por las cláusulas de paridad de precios que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea declaró ilegales y contrarias al derecho de la competencia.
Italia lidera la participación hotelera
Italia encabeza la movilización con aproximadamente 3.000 hoteles adheridos a la demanda, seguida por otros países europeos. La iniciativa está impulsada por una alianza de hoteleros respaldada por la patronal europea y más de 30 asociaciones nacionales del sector. El objetivo final de los promotores es aún más ambicioso: pretenden lanzar una nueva campaña este otoño para alcanzar los 18.000 hoteles participantes.
Las cláusulas de paridad bajo el foco
El núcleo de la disputa reside en las antiguas cláusulas de paridad de precios impuestas por Booking. Estas cláusulas obligaban a cada hotel inscrito en la plataforma a no ofrecer tarifas más bajas en ningún otro canal de venta ni directamente a los clientes. En la práctica, esto garantizaba al consumidor final que Booking siempre mostraría el precio mínimo disponible, eliminando cualquier incentivo para buscar alternativas.
Esta práctica fue declarada ilegal por vulnerar el derecho de la competencia europeo, al restringir la capacidad de los hoteleros para fijar sus propios precios y competir libremente en el mercado. Los demandantes argumentan que estas cláusulas causaron perjuicios económicos significativos al sector hotelero durante años.
La respuesta de Booking
Por su parte, Booking ha rechazado las acusaciones y ha advertido que se defenderá con firmeza en los tribunales. La compañía niega haber infringido la normativa de competencia de manera sistemática y sostiene que sus prácticas comerciales se ajustan al marco legal vigente.
Un precedente para las OTA
El caso representa uno de los mayores desafíos legales enfrentados por las agencias de viajes online (OTA) en Europa. El resultado podría sentar jurisprudencia sobre las relaciones contractuales entre plataformas de distribución y proveedores de servicios turísticos, un tema especialmente relevante para el sector hotelero español, donde la dependencia de las OTA es significativa.
La demanda colectiva refleja el creciente malestar del sector hotelero europeo ante el poder de mercado de las grandes plataformas digitales. Los hoteleros reclaman mayor equilibrio en las condiciones comerciales y la posibilidad de ofrecer tarifas competitivas a través de sus propios canales directos sin restricciones impuestas por terceros.
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