La resiliencia económica mundial se sostiene sobre una mezcla de fortaleza y suerte, alerta el BIS

EconomíaLa resiliencia económica mundial se sostiene sobre una mezcla de fortaleza y suerte, alerta el BIS

La economía global ha resistido con solidez una serie de sacudidas históricas: la inflación postpandemia, las guerras comerciales de la era Trump, el conflicto en Ucrania y, más recientemente, el cierre del estrecho de Ormuz tras el ataque a Irán. Sin embargo, el Banco de Pagos Internacionales (BIS) advierte en su último Informe Económico Anual que esta resistencia no es sinónimo de invulnerabilidad, sino de una combinación de resiliencia estructural y suerte excepcional. Y la suerte, tarde o temprano, se agota.

Representación visual de la economía global con gráficos financieros y símbolos de alerta
Ilustración generada con IA

Aranceles y desvío de comercio: cómo el mundo esquivó la recesión

La guerra arancelaria iniciada por Donald Trump en abril de 2025 pudo haber sido catastrófica. Los niveles finales de aranceles resultaron más moderados de lo inicialmente amenazado, y muchas empresas estadounidenses absorbieron parte del coste mediante márgenes más estrechos. Pero el efecto más destacado fue el desvío de exportaciones chinas hacia terceros países —especialmente economías emergentes del este asiático— capaces de reexportar a Estados Unidos con contenido chino disimulado. Además, el resto del mundo no imitó el proteccionismo estadounidense, lo que mantuvo el comercio global relativamente dinámico.

La inteligencia artificial como motor inesperado

El auge de la inteligencia artificial ha proporcionado un impulso macroeconómico crucial. No solo ha alimentado las valoraciones de los mercados de valores, sino que ha disparado la inversión interna en Estados Unidos, con efectos positivos sobre la cadena de suministro asiática. Esta oleada de inversión ha actuado como colchón frente a otros shocks, aunque el BIS alerta de que la adopción tecnológica empresarial no está exenta de riesgos.

El mayor shock petrolero de la historia: el estrecho de Ormuz

El cierre efectivo del estrecho de Ormuz, el cuello de botella más importante del mundo para el petróleo y el gas natural, entra ya en su cuarto mes. En términos de oferta, este shock supera a cualquier crisis energética anterior, aunque las reservas estratégicas han mitigado parcialmente el impacto. Aun así, la inflación ha repuntado, lo que plantea un dilema crítico para los bancos centrales: ¿se trata de un episodio transitorio o de un segundo impulso inflacionario capaz de desanclar las expectativas de precios?

Cuatro fragilidades estructurales en el horizonte

El BIS identifica cuatro vulnerabilidades clave. Primero, la inflación podría volver a descontrolarse si los bancos centrales pierden credibilidad tras un segundo incumplimiento de objetivos. Segundo, la inversión en IA podría desacelerarse bruscamente si los rendimientos decepcionan o la hostilidad pública crece. Tercero, las condiciones financieras relajadas —con primas de riesgo comprimidas y auge del sector financiero no bancario— podrían revertirse en un pánico repentino.

Cuarto, y quizá más preocupante, los gobiernos de los países desarrollados enfrentan déficits fiscales estructurales y niveles de deuda pública no vistos desde la Segunda Guerra Mundial. El informe subraya el creciente papel de los fondos de cobertura (hedge funds) en la financiación pública, una estrategia basada en alto apalancamiento que incrementa el riesgo de ventas en cascada ante cualquier perturbación. El BIS también critica la promoción de las stablecoin, que pretenden funcionar como dinero pero carecen de las garantías necesarias en caso de crisis.

Implicaciones para la política económica

El organismo con sede en Basilea concluye que la economía mundial debe volverse más robusta si quiere mantener su resiliencia. En economías como la balear, dependientes del turismo y muy sensibles a las condiciones externas, la capacidad de respuesta del sector público será determinante. La interacción entre fragilidad fiscal y riesgo financiero podría limitar seriamente el margen de maniobra de los bancos centrales ante futuros shocks, especialmente si estos coinciden con episodios de inestabilidad social o tecnológica.

El mensaje es claro: la suerte ha sido generosa, pero no es infinita. La hora de fortalecer los fundamentos económicos es ahora.

Fuente: Expansión · Esta información ha sido elaborada por la redacción de Novabalear con apoyo de herramientas editoriales automatizadas.

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