Marc Torres estudió Ingeniería Mecánica en Barcelona con la esperanza de trabajar en diseño creativo, pero la realidad laboral post-Covid le devolvió a Ibiza, donde su verdadera vocación le esperaba: mostrar al mundo la cara natural y desconocida de la isla a través de la fotografía y el ecoturismo.

De la ingeniería al senderismo profesional
Después de regresar a Ibiza sin apenas opciones en su campo, Torres aceptó empleos en distribución alimentaria y Decathlon mientras maduraba su proyecto personal. Hace cinco años fundó junto a su amigo Donovan The Other Face, una empresa de senderismo y fotografía que apuesta por un modelo turístico radicalmente diferente al tradicional.
«Somos conscientes de que muchísima gente, por desgruna, depende del turismo. No podemos quitar el turismo de un día para otro, pero sí queremos orientarlo a un ecoturismo», explica Torres. La propuesta busca atraer visitantes interesados en restaurantes locales, pueblos auténticos y, sobre todo, en la riqueza natural de la isla, lejos del modelo de turismo de fiesta masivo.
The Other Face organiza exclusivamente rutas privadas, con un máximo de diez personas por salida, respetando los límites que fija Medio Ambiente. Torres rechaza el crecimiento desmedido: «No vamos a ir a zonas protegidas con 30 personas. No podemos pasar de masificar las discotecas a masificar la naturaleza», advierte.
Críticas al estado del Parque Natural de Ses Salines
El fotógrafo no ahorra críticas al estado de conservación de espacios naturales en Ibiza. Mientras que en el interior de la isla la situación es relativamente mejor, lamenta que la costa esté saturada de residuos procedentes de embarcaciones y otros países mediterráneos.
Sus palabras más duras se reservan para el Parque Natural de Ses Salines, al que califica como un espacio «que deja mucho que desear». Torres describe caminos inundados, llenos de barro y basura acumulada, en contraste con la Albufera de Mallorca, donde todo está organizado y señalizado. «Si al público extranjero le enseño el único parque natural que tenemos y ven que está lleno de basura o que no se puede caminar, ¿qué imagen les estoy dando?», cuestiona.
Además, reclama más control sobre perros sueltos y gatos asilvestrados en zonas protegidas, especialmente durante la época de nidificación, y lamenta la falta de información pública sobre las especies locales y su conservación.
El debate del aeropuerto y los recursos limitados
Sobre la polémica ampliación del aeropuerto de Ibiza, Torres va más allá del debate binario: «Se debería disminuir y dejar más espacio para que todas las aves y todos los animales que viven en la isla tengan un lugar seguro». Argumenta que los recursos hídricos ya no dan abasto y que cada nueva construcción elimina hábitat de especies locales.
Éxito viral divulgando la biodiversidad pitiusa
Hace poco más de un mes, Torres decidió dar el salto al vídeo en redes sociales, superando la vergüenza inicial. Sus reels didácticos y cuidadosamente producidos han alcanzado cientos de miles de visualizaciones. Su última publicación, titulada ‘Esta es mi Ibiza’, superó las 400.000 reproducciones mostrando auroras boreales captadas en la isla, martines pescadores, el ibis negro o morito común, la vía láctea, eclipses solares y la luna llena sobre el faro de Portinatx.
El fotógrafo recibe mensajes de agradecimiento tanto de residentes que desconocían la riqueza natural de su tierra como de visitantes habituales sorprendidos por un aspecto de Ibiza que nunca imaginaron. «He estudiado muy bien cómo hacerlos para que tengan alcance, pero no me esperaba tanto», admite.
En dos años ha documentado ya 122 especies de aves, un trabajo que pretende servir para generar conciencia y presión social hacia la conservación. Torres destaca especialmente el virot ibicenco, una de las pocas aves endémicas y en peligro de extinción: «Es en cierto modo nuestro albatros, merece todos nuestros esfuerzos para protegerla y darla a conocer como merece».
Rumbo a Nueva Zelanda para importar modelos de conservación
Marc Torres se marchará próximamente a Nueva Zelanda con su pareja, aprovechando la visa de trabajo disponible hasta los 30 años. Volverá a Ibiza al inicio de la temporada turística, entre finales de marzo y abril, con el objetivo de estudiar cómo se conserva y divulga la naturaleza en el país oceánico para traer ideas aplicables a Ibiza.
Su filosofía es clara: solo conociendo se puede apreciar y proteger lo que importa. Y para Torres, eso debe ser la naturaleza de Ibiza, porque sin ella, insiste, «no somos nada».
Fuente: Nou Diari · Esta información ha sido elaborada por la redacción de Novabalear con apoyo de herramientas editoriales automatizadas.
